El pasado 6 de marzo, la Federación Marroquí anunció que Andrés Iniesta, conocido por su gol decisivo que otorgó a España su único Mundial, asumiría el cargo de director deportivo de la selección de Marruecos.
Sin embargo, la FRMF divulgó un comunicado bajo embargo sobre un acuerdo que en realidad ya estaba fracturado desde varios días antes. Dicha información fue facilitada por el entorno cercano de Anas Laghrari, quien posteriormente generó que Iniesta desmintiera públicamente esta noticia ante la presión social.
Esto llevó a que varios periodistas indagaran acerca de quién es Anas Laghrari y por qué la persona considerada la mano derecha de Florentino Pérez en el Real Madrid mostraría interés en que una figura emblemática de la selección española trabajara para Marruecos a pocos meses de celebrarse un Mundial.
Laghrari se sitúa en un punto de conexión entre la alta dirección del fútbol marroquí y la española. Según su círculo cercano, su aspiración es que la final del Mundial se realice en Casablanca en lugar del Santiago Bernabéu, promoviendo así una «fórmula de colaboración beneficiosa».
Marruecos está presionando para albergar la final del Mundial 2030 en un estadio con capacidad para 115.000 espectadores en Casablanca, aún en etapas de construcción. Por su parte, el Bernabéu, considerado el estadio más avanzado del mundo y recientemente renovado con una inversión de 1.800 millones de euros, podría perder la oportunidad de recibir la final.
¿Cuál ha sido la respuesta del Real Madrid? Hasta ahora, un silencio absoluto. El presidente de la RFEF reconoció que «aún no está definido» el lugar donde se disputará la final. Varios socios del club han expresado su desconcierto ante la posibilidad de que otro país tome la sede de un evento tan importante para la entidad más grande de España.
El principal beneficiado de esta situación parece ser un hombre originario de Casablanca, quien dirige la estrategia del club.
Actualmente, él estaría trabajando en definir su sucesión como presidente del Real Madrid, motivo por el cual mantiene diferencias con José Ángel Sánchez, director general del club. Además, ha creado un puesto de CEO, algo inédito en los 122 años de historia del club.
El plan que se ha comunicado incluye convertir al Real Madrid en una Sociedad Anónima Deportiva con inversores externos, nombrar a Laghrari como CEO con plenos poderes ejecutivos, y modificar los estatutos para eliminar el requisito de nacionalidad española para ocupar la presidencia.
Fuentes críticas dentro del club manifiestan de manera clara que la sucesión de la presidencia del Real Madrid, el club con más títulos en la historia del fútbol, está siendo diseñada para un empresario marroquí, cercano al rey Mohamed VI, que nunca ha sido elegido por los socios. Señalan que se aprovechan del contexto del envejecimiento y últimos años de Florentino para consolidar su dominio en el club.




