Las declaraciones del congresista republicano Mario Díaz-Balart han reavivado la polémica sobre la soberanía de Ceuta y Melilla en un momento de creciente tensión diplomática entre España y Estados Unidos. En una entrevista concedida a EL ESPAÑOL, el influyente político, considerado uno de los aliados más cercanos del secretario de Estado Marco Rubio, afirmó que ambas ciudades “no están en España sino en Marruecos”, subrayando que este tipo de საკითხ “se discuten entre amigos y aliados”.

El reportaje, firmado por el periodista José Ismael Martínez y publicado el 1 de abril, sitúa estas declaraciones en el contexto de la crisis abierta entre Washington y el Gobierno de Pedro Sánchez, a raíz de la negativa española a facilitar el uso de bases militares y espacio aéreo en operaciones relacionadas con el conflicto con Irán.
Díaz-Balart, miembro destacado de la Cámara de Representantes y presidente del Subcomité de Seguridad Nacional, se mostró especialmente crítico con el Ejecutivo español. “Sánchez actúa de forma agresiva”, aseguró, añadiendo que no le sorprendería que la Administración de Donald Trump esté “buscando opciones alternativas” ante lo que considera un deterioro de la relación bilateral.
En este escenario, el congresista introdujo la cuestión de Ceuta y Melilla, planteando abiertamente su encaje geopolítico: “La realidad es que no están en el territorio geográfico de España, están en el territorio de Marruecos”, afirmó. No obstante, matizó que se trata de asuntos que deben resolverse “a través de alianzas y de amistad”.
Sus palabras llegan en un momento especialmente delicado, después de que el propio Marco Rubio calificara de “inaceptable” la postura del Gobierno español y dejara entrever una posible revisión del papel de Estados Unidos en la OTAN. La posibilidad de trasladar infraestructuras militares a países aliados como Marruecos ha comenzado a ganar peso en el debate político estadounidense.
El congresista, de origen cubano y sobrino de Fidel Castro, insistió en que la relación entre Estados Unidos y Marruecos ha sido “muy positiva y consistente”, en contraste con lo que considera una deriva del Ejecutivo español hacia posiciones alejadas de los intereses estadounidenses.
A pesar de sus críticas, Díaz-Balart expresó su deseo de que la histórica alianza entre España y Estados Unidos se mantenga. Sin embargo, advirtió de que las decisiones del Gobierno de Sánchez podrían tener consecuencias: “Cada actuación tiene efectos”, señaló.
Las declaraciones del político republicano se suman así a un clima de creciente incertidumbre en las relaciones transatlánticas, donde cuestiones estratégicas, militares y territoriales comienzan a entrelazarse en un debate cada vez más complejo.



