La DGT modifica la vigencia para quienes se acercan a los 65 años para impedir que se eludan los controles médicos periódicos. La renovación depende más de las capacidades evaluadas en el examen psicotécnico que de la edad cronológica.
Casi 2,5 millones de conductores en España con edades entre 60 y 64 años se preguntan: si renuevo mi permiso justo antes de los 65, ¿tendré una vigencia de otros diez años hasta los 73? La Dirección General de Tráfico aclara que no es así.
La regulación a partir de los 65 años
La normativa indica que los permisos para coche y moto (AM, A1, A2, A y B) deben renovarse cada 10 años. Sin embargo, al llegar a los 65 años este plazo se reduce a 5 años, buscando un control más riguroso de la aptitud para conducir.
Para evitar que un conductor de 63 años obtenga un permiso válido hasta los 73 sin revisiones intermedias, la DGT establece una vigencia ajustada. Se concede una prórroga solo por el tiempo que falta para cumplir 65 años, más otros 5 años adicionales para la nueva etapa. Así, quien renueve a los 63 tendrá el permiso vigente hasta los 70 (65 + 5), y no hasta los 73.
Variaciones según la licencia
Los plazos más estrictos afectan sobre todo a los profesionales del transporte. Las vigencias desde los 65 años son las siguientes:
- Turismos y motos (B, A): El periodo se reduce de 10 a 5 años.
- Camiones y autobuses (C, D): Se acorta de 5 a 3 años.
La evaluación médica, factor decisivo
Además de estas normas, la DGT señala que dejar de conducir no se basa solo en la edad, sino en el estado físico y mental. Durante el psicotécnico se examinan visión, audición, coordinación y reflejos en centros autorizados.
Si se detecta alguna patología progresiva o limitación que requiera control, aunque no impida conducir, el médico puede recomendar una vigencia menor. En estas situaciones, la tasa de tráfico se ajusta al tiempo aprobado y se pueden establecer restricciones como límites de velocidad o prohibiciones para conducir de noche.
Para los más de 2,4 millones de conductores entre 60 y 64 años actualmente en España, el procedimiento sigue igual: cita previa, examen satisfactorio y renovación por vía telemática. El propósito, según la DGT, es garantizar la seguridad vial sin renunciar a la autonomía de los conductores mayores que mantienen sus capacidades.