La AD Ceuta FC visitaba por primera vez en su historia el estadio de Estadio Municipal de Anduva para medirse al CD Mirandés en La Liga Hypermotion. Dos equipos con urgencias distintas: los caballas soñando con engancharse al playoff y los jabatos peleando por no hundirse en la zona roja.
Tras una previa marcada por la cordialidad entre aficiones y el recuerdo del 2-0 de la ida, el balón tomó el protagonismo en una tarde intensa y cargada de emoción.
Un inicio equilibrado
El encuentro arrancó con ambos conjuntos queriendo asumir el control. La primera ocasión fue para el Ceuta: Yann Bodiger probó desde lejos con un disparo potente que obligó a Juanpa a intervenir en dos tiempos.
El Mirandés respondió pronto. Un balón rebotado terminó en las botas de Javi Hernández, pero su remate precipitado encontró la seguridad de Pedro López. En el primer cuarto de hora se sucedieron intentos frustrados por ambos bandos, con un Ceuta incisivo tras robo en tres cuartos y un Mirandés buscando centros laterales sin rematador.
La nota negativa llegó con la lesión de Kuki, que sintió molestias en el isquio al intentar rematar un balón. El hispano-uruguayo abandonó el terreno de juego visiblemente dolorido y fue sustituido por Koné.
Asedio local y resistencia caballa
El Mirandés comenzó a ganar metros y acumuló ocasiones claras. Siren Diao, Juan Gutiérrez y Novoa pusieron a prueba a la zaga caballa, mientras Pedro López empezaba a erigirse en protagonista. Un potente disparo lejano de Ali Houary obligó al meta extremeño a volar para enviar a córner.
El Ceuta sufría, pero resistía. Y cuando peor lo pasaba, apareció la calidad.
Gol de Marcos para golpear antes del descanso
Rubén Díez, con visión y precisión quirúrgica, filtró un pase magistral a la espalda de la defensa local. Marcos atacó el espacio y definió con serenidad para firmar el 0-1 al filo del descanso. Era su octavo tanto del curso y un balón de oxígeno para los de José Juan en el momento más delicado.
Con ventaja visitante se llegó al intermedio.
Segunda parte de resistencia y épica
El Mirandés salió decidido tras el descanso. Siren Diao volvió a rozar el gol y Bauza probó suerte, pero Pedro López sostuvo al Ceuta con intervenciones de mérito.
Los caballas también tuvieron las suyas. Rubén Díez obligó a Juanpa a lucirse, Aisar estrelló un balón en la cruceta tras una jugada trenzada y Marcos desperdició una clarísima con el portero vencido.
El encuentro entró en fase de locura, con idas y venidas constantes. Pedro López se convirtió en muralla con tres paradas consecutivas que evitaron el empate, especialmente ante Javi Hernández y un desacertado Siren Diao.
Expulsión insólita y final agónico
La recta final dejó una acción tan extraña como decisiva. Aisar, que iba a ser sustituido, se quitó las espinilleras antes de abandonar el campo. El colegiado interpretó pérdida de tiempo y le mostró amarilla; una protesta posterior supuso la segunda cartulina antes de salir, dejando al Ceuta con diez hombres y anulando el cambio.
Con uno menos, los caballas resistieron el asedio final. Hubo una última para el Mirandés, pero Siren Diao volvió a fallar en el remate definitivo. El pitido final certificó un triunfo de enorme valor.
Un paso más hacia el sueño
Victoria trabajada, sufrida y cimentada en la eficacia ofensiva y la actuación sobresaliente de Pedro López. La AD Ceuta sale de Anduva con tres puntos que refuerzan su candidatura a pelear por el playoff y alimentan el sueño de seguir creciendo en la categoría de plata.