Las aerolíneas impedirán el embarque a pasajeros de 85 países, incluyendo España, que no cuenten con el permiso digital asociado a su pasaporte. Este sistema, orientado a fortalecer el control fronterizo tras el Brexit, tiene un costo de 18,40 euros.
Desde el miércoles 25 de febrero, el Gobierno del Reino Unido exige de forma estricta la posesión de una Autorización Electrónica de Viaje (ETA) para todos los visitantes procedentes de 85 países que están exentos de visado para estancias cortas. La medida afecta a ciudadanos de la Unión Europea, españoles incluidos, así como a viajeros de Estados Unidos, Francia o Canadá, quienes deben gestionar este permiso digital antes de abordar vuelos, trenes o ferris con destino al Reino Unido.
De acuerdo con un comunicado oficial del Ministerio de Exteriores británico, desde esta fecha los operadores de transporte internacionales tienen la obligación de denegar el acceso a quienes no cuenten con la autorización requerida. Aunque la implantación de la ETA fue progresiva desde 2023, ahora se aplica sin excepciones. El permiso es necesario para estancias de hasta seis meses por motivos turísticos, de negocios, visitas familiares o tránsitos que requieren pasar por control fronterizo.
Costos, vigencia y procedimiento para solicitar la ETA
La solicitud de la autorización se realiza únicamente en línea y queda vinculada digitalmente al pasaporte del solicitante. El trámite tiene un coste de 16 libras esterlinas (unos 18,40 euros) y tiene una validez de dos años, con múltiples entradas permitidas en ese período. Aunque la mayoría de las solicitudes son resueltas en cuestión de minutos, se recomienda efectuar el proceso con al menos tres días laborables de antelación para evitar inconvenientes al momento del embarque.
El secretario de Estado de Migración y Ciudadanía, Mike Tapp, afirmó que este sistema forma parte de las medidas esenciales para fortalecer la seguridad en las fronteras y asegurar un conocimiento preciso de quién accede al territorio británico. Sin embargo, la iniciativa ha generado críticas. El Partido Nacional Escocés (SNP) calificó la medida como un «impuesto fronterizo del Brexit» y denunció que es discriminatoria, especialmente para las personas con doble nacionalidad.
Condiciones para personas con doble nacionalidad
Un aspecto destacado de esta normativa afecta a individuos que poseen doble nacionalidad británica y de otro país. Desde este jueves, estos ciudadanos están obligados a presentar un pasaporte británico válido o un Certificado de Derechos, el cual desde ahora solo se admite en formato digital. El costo del certificado es de 589 libras, motivo por el cual el Partido Nacional Escocés ha manifestado su rechazo, advirtiendo que muchas personas podrían quedarse sin poder viajar si no disponen de la documentación requerida por las autoridades en Londres.


