El antiguo teniente coronel de la Guardia Civil falleció el miércoles a los 93 años, coincidiendo con la apertura de los archivos relacionados con el 23F. Su hijo, el sacerdote Ramón Tejero, ha estado presente en el tanatorio en una mañana llena de expectación y opiniones encontradas frente al recinto.
El tanatorio Servisa de Xàtiva se ha convertido en el foco de atención mediática este jueves tras la instalación de la capilla ardiente de Antonio Tejero. El protagonista del intento de golpe de Estado de 1981 murió el miércoles en Alzira, exactamente el mismo día en que se conmemoraban 45 años de aquel acontecimiento y se hacía pública la documentación oficial relacionada.
La familia ha decidido mantener la máxima privacidad en estos momentos, limitando el acceso a la sala 3 del tanatorio exclusivamente a los familiares más cercanos.
Expectación y división frente al tanatorio
La presencia de periodistas y efectivos policiales ha alterado la rutina de esta población valenciana. En las inmediaciones del tanatorio, la polarización que rodeó la figura de Tejero durante su vida se ha manifestado inmediatamente:
- Tensión en el entorno: Algunos vehículos que pasaban por el área proferían gritos de “fascistas” dirigidos hacia el lugar. Paralelamente, un grupo de ciclistas entonaba vítores al ex teniente coronel al atravesar la rotonda cercana.
- Arribo de la familia: Su hijo, el sacerdote Ramón Tejero, llegó temprano por la mañana al tanatorio y entró sin ofrecer declaraciones a los medios.
“Fallecido en la paz del Señor”
En la entrada del tanatorio, vigilada por seguridad privada, se exhibe la esquela que comunica que Tejero murió a los 93 años “en la paz del Señor”. El anuncio invita a familiares y allegados a elevar oraciones por su alma antes de los actos previstos para hoy.
El funeral tendrá lugar esta tarde en la capilla del tanatorio La Costera, también en Xàtiva. Con su fallecimiento, se extingue el último gran protagonista del asalto al Congreso de los Diputados, en un momento en que la historia del 23F vuelve a cobrar relevancia pública tras la liberación de documentos confidenciales.





