La analista política que ha dejado el programa de Nacho Abad reflexiona sobre el acoso que ha sufrido y denuncia la falta de ética en ciertos espacios televisivos.
Tras confirmar su marcha definitiva de En boca de todos, espacio conducido por Nacho Abad en Cuatro, Sarah Santaolalla ha vuelto a explicar los motivos que la llevaron a despedirse. En un foro contra el odio moderado por la ministra Elma Saiz, la analista dirigió un mensaje crítico sobre la situación actual en los medios y las presiones que enfrentan quienes, según ella, no se ajustan a ciertos estándares.
Señalamientos sobre la corrupción en medios
Santaolalla señaló de forma directa las prácticas en ciertos programas de televisión. Sin mencionar nombres, justificó su alejamiento por una incompatibilidad de valores con sus excompañeros. Expresó que denunciar lo que considera corrupción y negarse a blanquear conductas o compartir espacio con personas condenadas por mentir o que violan derechos humanos conlleva consecuencias.
La analista, reconocida por sus ideas de izquierda y postura antifascista, atribuye su salida a su negativa a someterse a esas dinámicas: «La permanencia no se basa en adular o callar, sino en mantener el rigor. Hay espacios que no valen la pena, mientras que existen otros con mayor integridad».
Las repercusiones de expresar la verdad
Durante su intervención, Santaolalla habló también sobre el acoso que dice recibir desde hace meses. Atribuye este hostigamiento al impacto de sus mensajes en defensa de los derechos humanos, la lucha contra la violencia de género y la denuncia del negacionismo, contenidos que se difunden ante audiencias millonarias y que resultan molestos para algunos.
La analista destacó la influencia que atribuye a sectores de extrema derecha que financian a determinados tertulianos, generando un ambiente complejo en algunos platós. Con solo 27 años, reafirmó su postura personal: «Soy mujer, feminista y pertenezco a una generación que experimentó temor antes que ideología. No me es posible actuar bajo imposiciones».
Finalmente, la excolaboradora de Nacho Abad finalizó su discurso con la esperanza de que con el tiempo los programas de debate no estén liderados por quienes ejercen acoso sobre sus compañeros, y que se impulse un entorno más respetuoso y digno para todos los participantes.




