Una figura emblemática de la época más oscura de ETA vuelve a gozar de libertad parcial. Soledad Iparragirre, conocida como ‘Anboto’, salió de la prisión de Martutene este martes a las 10:15 horas tras beneficiarse del artículo 100.2 del Reglamento Penitenciario. La que fuera máxima responsable del aparato de extorsión y del frente político podrá pasar el día fuera y solo volverá a la cárcel para dormir.
Una salida protegida por su entorno más cercano
Tras un retraso administrativo que impidió su liberación el lunes, ‘Anboto’ abandonó la prisión de San Sebastián escoltada por familiares y simpatizantes que la mantuvieron alejada de los medios de comunicación.
Este beneficio, concedido por el Gobierno Vasco, responsable de la gestión penitenciaria en la comunidad, se basa en la realización de actividades laborales o de reinserción social de la interna, aunque dichas actividades no son claras:
- Ausencia de arrepentimiento: No hay registro de que Iparragirre haya pedido perdón ni que haya mostrado intención de cooperar con la justicia para esclarecer los numerosos asesinatos de ETA sin resolver.
- Horarios especiales: Su salida fue apenas tres horas después de la de otro conocido histórico, Garikoitz Aspiazu ‘Txeroki’, en una práctica criticada por asociaciones de víctimas por aplicarse de manera permisiva, incluso omitiendo los recuentos habituales en la prisión.
Trayectoria de una destacada integrante de ETA
‘Anboto’, hija de un miembro del grupo, simboliza la línea más estricta de la organización:
- Inicio: Comenzó guardando explosivos en su propio hogar.
- Progresión: Formó parte de los comandos de Madrid y Araba, e integró la dirección del grupo en Francia junto a ‘Yoyes’.
- Responsabilidad: Durante los años 90, lideró el «impuesto revolucionario», el sistema de extorsión que financiaba los atentados de ETA.
- Captura: Fue detenida en 2004 cerca de Pau junto a su pareja, Mikel ‘Antza’, mientras ambos dirigían el aparato político. Está condenada por su implicación en 14 asesinatos.
Reacciones de las víctimas
La concesión de semilibertad a una persona con un papel destacado en el historial violento de la banda intensifica la discrepancia entre la gestión penitenciaria autonómica y las asociaciones de víctimas. Estas últimas señalan que estos beneficios se otorgan a quienes, como Iparragirre, siguen siendo figuras de referencia para la izquierda abertzale sin renunciar a sus antecedentes penales.




