En una entrevista para ‘Better Pódcast’, Jordi Cruz, reconocido chef y jurado de ‘MasterChef’, se mostró sincero al relatar episodios personales, incluyendo su relación con las drogas, su infancia, su comprensión del vínculo con su padre y la necesidad de forjar su propio camino desde joven.
Uno de los recuerdos más destacados fue una experiencia con marihuana en casa de Eva González, cuando ella aún estaba casada con Cayetano Rivera. Según relató Cruz, tras una cena, el torero preparó un porro en un ambiente relajado, parcialmente para bromear y provocar a Eva, quien siempre había mostrado una postura contraria al consumo de marihuana.
Jordi Cruz y su experiencia con un porro de Cayetano Rivera
El chef narró que había tenido poco contacto con estas sustancias y decidió probar una calada. Su reacción fue rápida y contundente: quedó completamente incapacitado, recostado en el sofá sin capacidad para responder.
La situación generó comentarios humorísticos entre los presentes, pero para Cruz no fue una vivencia positiva. Lejos de generar interés, esa experiencia fortaleció su rechazo hacia el consumo de drogas.
Aunque ha probado algunas sustancias en ocasiones puntuales, el cocinero admitió que generalmente le sentaron mal, por lo que ha optado por mantenerse alejado de ellas.
«Lo único que me ha atrapado es el tabaco y el trabajo»
Durante la entrevista, Cruz fue claro respecto a sus hábitos. Indicó que las únicas adicciones significativas en su vida han sido el tabaco y la dedicación al trabajo.
Su carrera profesional se ha caracterizado por una intensa entrega a la gastronomía, iniciada desde su juventud, que lo ha llevado a ser uno de los chefs más destacados de España. Según afirmó, ese compromiso también ha influido en varios aspectos de su vida personal.
La complicada relación de Jordi Cruz con su padre
Más allá de la anécdota sobre drogas, el chef habló sobre un tema más personal: la relación con su padre. Destacó que esta estuvo marcada por dificultades, tanto en lo emocional como en el aspecto económico.
Cruz recordó que, cuando solicitó ayuda económica a su padre, la respuesta fue tan negativa que le causó un profundo malestar, lo que lo llevó a no volver a pedirle dinero.
“Cuando una vez le pedí dinero, su respuesta me resultó tan desagradable que no volví a solicitarle nada”, compartió en la entrevista.
Una infancia marcada por la autonomía
Esta dinámica familiar impulsó en Jordi Cruz una mentalidad autónoma. Desde joven comprendió que, si quería alcanzar algo, debía lograrlo por sus propios medios.
Ese sentimiento también influyó en sus estudios; llegó a sentirse incómodo con que su padre financiara su educación, hasta el punto de abandonar el colegio para comenzar a trabajar cuanto antes.
“Quería valérmelas por mí mismo para conseguir lo que deseaba”, resumió, transformando esa exigencia personal en un motor para su carrera.
Un reconocimiento indirecto que nunca fue expresado directamente
A pesar de la distancia emocional, con el tiempo Jordi Cruz descubrió otra faceta de su padre. Encontró recortes de prensa con detalles sobre su trayectoria y supo que su padre hablaba de él entre amigos con orgullo.
Recordó que su padre llegó a decir: “Mi hijo es Michelín”, aunque lamentó que nunca se lo hubiera expresado directamente.
“¿Por qué nunca me dijo ‘estoy orgulloso’? No lo sé”, reflexionó, mostrando una mezcla de comprensión, dolor y aceptación.
Jordi Cruz se abre en una entrevista más personal que nunca
La charla en ‘Better Pódcast’ reveló una faceta más íntima de Jordi Cruz, diferente a la imagen televisiva del juez estricto en ‘MasterChef’. El chef abordó temas como las drogas, la familia, el trabajo y sus heridas personales de forma honesta y sin ocultar las paradojas de su historia.
Su relato combina una anécdota inesperada con Cayetano Rivera con reflexiones profundas sobre la educación emocional, la independencia y la dificultad de recibir reconocimiento dentro de la familia.




