Las familias Castro, Guijarro, Carrión, Alés y Del Nido Benavente alertan de un «incumplimiento grave» en la operación de venta del club, exigiendo la penalización acordada y señalando posibles acciones legales.
La disputa interna por la gestión del Sevilla FC ha escalado notablemente. A pocas horas de la comparecencia del exjugador Sergio Ramos para abordar la ruptura de las negociaciones sobre la compra del club, los principales accionistas han publicado una extensa carta conjunta. En ella, las familias que controlan el capital social —incluyendo a los Castro, Guijarro, Carrión, Alés y José María del Nido Benavente— señalan directamente a Ramos y su equipo como responsables de una estrategia de «maquinaciones y engaño» planificada durante meses.
Los propietarios detallan que el 27 de mayo Ramos y sus asesores desmoronaron un acuerdo ya cerrado y firmado, alterando completamente las condiciones y los inversores apenas cinco días antes de que finalizara el periodo de exclusividad.
Secuencia de una negociación quebrada
El comunicado desglosa el proceso de venta de la mayoría accionarial (hasta un 85% del capital) y apunta dónde ocurrió el «cambio radical»:
- 26 de enero de 2026: Firma de una carta de intenciones vinculante con el grupo Five Eleven Capital y Sergio Ramos, que incluía el pago al contado de las acciones y el compromiso de una ampliación de capital posterior por 80 millones de euros para sanear la entidad.
- 9 de febrero de 2026: Inicio de una auditoría (due diligence) de 45 días, ampliada dos semanas más por los accionistas, que finalizó satisfactoriamente según los compradores.
- 11 de mayo de 2026: En reunión presencial, los accionistas aceptan nuevas demandas de Ramos, incluyendo un aplazamiento en el pago, una reducción del precio y asumir la mayoría de las pérdidas en la temporada, ante la entrada de un supuesto «nuevo inversor», el grupo mexicano DMI.
- 27 de mayo de 2026: Ramos y su entorno comunican que no cumplirán el acuerdo. Revelan que los fondos internacionales y Five Eleven han desaparecido, quedando DMI como único inversor y modificando radicalmente las condiciones iniciales.
Acusaciones por daño reputacional y amenaza patrimonial
Los propietarios califican la conducta de Ramos como una «falta grave de respeto al Club», inconsistente con la figura que representa. Afirman que el cambio en el perfil del comprador generaba «incertidumbres sobre el futuro del patrimonio inmobiliario del club».
Asimismo, el grupo mayoritario defiende la claridad de las cuentas y acusa al entorno del jugador de difundir información falsa sobre la situación económica para «obtener un beneficio indebido» y presionar para una reducción del precio.
Fragmento del comunicado: «Esa supuesta situación económica delicada no puede servir como justificación para que ningún interesado pretenda (…) usarla como argumento para modificar condiciones ya aprobadas, más aún si se emplea para dañar la imagen del Club».
Medidas legales y reactivación de otras propuestas
Los accionistas han iniciado una respuesta legal. Han enviado esta misma mañana una notificación formal a Sergio Ramos y Five Eleven Capital en la que:
- Denuncian el incumplimiento del contrato.
- Solicitan el pago de la cláusula penal prevista en el acuerdo de exclusividad.
- Avisan de la reclamación de daños y perjuicios adicionales por una conducta que califican de «dolosa y fraudulenta».
- Exigen la interrupción inmediata de las filtraciones y advierten de acciones legales severas si Ramos incumple el acuerdo de confidencialidad durante su rueda de prensa esta tarde.
Finalmente, los accionistas tranquilizan a la afición. Reconociendo que la situación deportiva y corporativa no refleja la historia del club, informan que desde este lunes se han retomado conversaciones con otros inversores sólidos, cuyos proyectos quedaron en pausa para garantizar la exclusividad a Sergio Ramos.




