LA HABANA / MADRID – La cadena hotelera española Iberostar ha anunciado la finalización de la gestión y comercialización de doce de sus hoteles en Cuba. Esta decisión entró en vigor el lunes 1 de junio, luego de una notificación enviada a operadores del sector, y responde al reforzamiento del embargo económico impuesto por Estados Unidos.
La Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) de EE. UU. estableció el viernes 5 de junio como fecha límite para que las empresas internacionales cesen cualquier relación comercial con el Grupo de Administración Empresarial, S.A. (Gaesa), un holding bajo control del Ejército cubano. Ante la posibilidad de enfrentar sanciones estrictas por parte de la Administración Trump, Iberostar, presidida por Miguel Fluxá, ha decidido desvincular completamente su división hotelera militar (Gaviota).
Desvinculación selectiva
La retirada afecta a instalaciones clave gestionadas por la compañía balear en la isla, como el prestigioso Iberostar Grand Packard en La Habana, y varios complejos de alta categoría ubicados en zonas estratégicas como Varadero, Holguín y los Cayos, entre ellos el Iberostar Selection Ensenachos, Selection Esmeralda, Coral Holguín y Origin Laguna Azul.
Sin embargo, Iberostar no abandona completamente Cuba. Mantendrá sus operaciones en hoteles vinculados a empresas estatales civiles no relacionadas con las Fuerzas Armadas Revolucionarias, específicamente los grupos turísticos Cubanacán y Gran Caribe.
Un efecto dominó que presiona a Meliá
La salida de Iberostar de los hoteles gestionados por Gaesa se suma al reciente retroceso de otros operadores internacionales importantes, como la canadiense Blue Diamond. Esto ocurre en un contexto en que el turismo hacia Cuba presenta una notable disminución de visitantes durante 2026.
Esta situación coloca en una posición complicada a Meliá Hotels International, principal operador hotelero extranjero en Cuba. La decisión de Iberostar incrementa la presión sobre la familia Escarrer y otras cadenas internacionales que mantienen vínculos significativos con el conglomerado militar cubano, obligándolos a evaluar el riesgo de ser incluidos en listas negras de Washington antes de que finalice el ultimátum estadounidense.




