Por Ángel García Espinar
La situación que atraviesa la Real Federación de Fútbol de Ceuta refleja cada día con más claridad una preocupante falta de unidad interna. Lo que debería ser una organización cohesionada, centrada en el desarrollo del fútbol ceutí y en la defensa de los intereses de clubes, jugadores, técnicos y árbitros, transmite cada vez más la imagen de un auténtico reino de taifas.
En los últimos tiempos han surgido comentarios y especulaciones sobre posibles rivalidades internas entre trabajadores y responsables de distintas áreas, especialmente en relación con la influencia, el reparto de responsabilidades y el futuro de algunos puestos de relevancia dentro de la estructura federativa. Más allá de que estas percepciones sean o no acertadas, lo cierto es que la imagen que se proyecta hacia el exterior es la de una organización marcada por las divisiones y las tensiones internas.
Las diferencias, los enfrentamientos y los intereses particulares parecen haber ganado protagonismo en una institución que necesita precisamente lo contrario: estabilidad, diálogo y un proyecto común capaz de unir a todos bajo una misma dirección.
En medio de este escenario, el liderazgo del Presidente se encuentra cada vez más cuestionado. Son muchos los que consideran que la actual dirección ha perdido capacidad para generar consenso, resolver conflictos y mantener la cohesión necesaria para afrontar los retos de la Federación. La sensación de desgaste es cada vez más evidente y las críticas ya no proceden únicamente de sectores aislados, sino también de personas vinculadas al entorno federativo.
Mientras clubes, jugadores, técnicos y árbitros esperan respuestas, soluciones y una gestión centrada en el crecimiento del fútbol de Ceuta, la percepción que se traslada es la de una institución demasiado ocupada en sus conflictos internos y en sus luchas de influencia.
La historia demuestra que ninguna organización puede avanzar cuando las discrepancias internas terminan ocupando más espacio que los proyectos. La Federación se encuentra ante un momento decisivo, en el que será necesario recuperar la confianza, la estabilidad y la unidad si se quiere afrontar el futuro con garantía.




