El coreógrafo y bailarín, absuelto de un delito de tráfico de drogas, estrenará su reciente creación en la azotea del Teatro Calderón del 27 al 29 de julio tras un tiempo en el que asegura haberse sentido marginado
El coreógrafo y bailarín Rafael Amargo retoma su carrera artística en Madrid con su nuevo espectáculo ‘Alá!Iré’. Esta obra marca su regreso a la escena tras haber enfrentado un proceso judicial por presunto tráfico de drogas, del cual fue finalmente exonerado. Según sus palabras, esta situación le causó una sensación de veto profesional. El creador granadino define esta propuesta escénica con la metáfora «del suelo al cielo», simbolizando el comienzo de una nueva fase en su trayectoria, y lo hará en el mismo lugar donde inició su carrera como bailaor.
El Teatro Calderón de Madrid, específicamente el espacio Rooftop Lírico en su azotea, acogerá las funciones programadas del 27 al 29 de julio. En una rueda de prensa celebrada este martes, el artista nacido en Valderrubio en 1975 recordó sus primeros pasos en este emblemático teatro para destacar el significado de su retorno. Además, expresó su insatisfacción con ciertas coberturas periodísticas que consideró poco rigurosas y criticó la falta de apoyo de algunos colegas durante el proceso judicial, subrayando el impacto emocional sufrido por su familia y haciendo referencia a un compromiso hecho con su padre.
Los hechos que afectaron su carrera ocurrieron a finales de 2020, cuando Amargo, junto con el productor Eduardo de Santos y un socio identificado como Manuel Ángel Batista León, fueron formalmente acusados de integrar una presunta red de tráfico de drogas, principalmente metanfetaminas. La Fiscalía solicitó una condena de nueve años de prisión por un delito contra la salud pública, lo que llevó al encarcelamiento preventivo del bailarín durante varios meses debido a la incumplimiento de la obligación de presentarse quincenalmente ante la justicia. En octubre de 2024, el Tribunal Superior de Justicia de Madrid anuló las pruebas obtenidas mediante intervenciones telefónicas en la investigación y absolvió a Amargo, decisión definitiva tras que el Ministerio Público desistiera de recurrir a la instancia superior.
Aunque pretende dejar esta etapa atrás, Amargo dedicó parte significativa de su intervención a detallar su vivencia judicial y confirmó que ha solicitado una compensación por los daños sufridos. Comparó su caso con otros de gran repercusión pública, como el juicio de las mascarillas, para señalar que fue objeto de una exposición mediática. Denunció una forma de censura encubierta en España, contrastando la aceptación internacional de su trabajo —evidenciada en premios como el César Vallejo a la Excelencia Artística 2026 en Perú— con las dificultades en su país. También reconoció atravesar un momento emocionalmente delicado y se declaró en situación de gran vulnerabilidad.
‘Alá!Iré’, título derivado del término ‘Alaire’ usado en un montaje anterior, no contiene ningún sentido religioso y se centra en la renovación artística y personal del coreógrafo. Este espectáculo reúne estéticas diversas, fusionando flamenco tradicional, danza contemporánea y estilos urbanos. Amargo ha destacado que el propósito principal de la obra es disfrutar de la actuación y reencontrarse con su público, más que buscar protagonismo individual.
El diseño conceptual del espectáculo incorpora textos de reconocidos escritores hispánicos como Federico García Lorca, Mario Benedetti y Alfonsina Storni. En la parte musical, se incluyen piezas del cantante Diego El Cigala extraídas del archivo personal de Amargo, junto a testimonios sobre su relación con la cantante mexicana Chavela Vargas. Para este montaje, el coreógrafo ha seleccionado un grupo de jóvenes profesionales sin experiencia laboral previa con él, una decisión que responde a su deseo de trabajar de forma abierta y libre de prejuicios.



