Juan A. Gutiérrez Torres
En los últimos días he sido objeto de críticas por parte de la sección sindical de CCOO. No me sorprende. Lo que sí me preocupa es que se utilice el sindicalismo para difundir acusaciones que poco tienen que ver con la defensa de los trabajadores y mucho con intereses particulares.
Quiero dejar clara una cosa: hablo el mismo idioma que cualquier trabajador de Servilimpce porque durante más de veinte años formé parte del comité de empresa, defendiendo derechos, negociando y dando la cara cuando era necesario, incluso por personas que hoy parecen haber olvidado aquella etapa. Nadie puede decirme ahora qué significa hacer sindicalismo ni pretender darme lecciones sobre el compromiso con los trabajadores.
Soy afiliado de UGT y nunca lo he ocultado. Al contrario, forma parte de mi trayectoria y de mis convicciones, y eso nadie lo va a borrar ni me hará renunciar a ellas. Pero hoy, como encargado general, mi responsabilidad es velar por el buen funcionamiento del servicio y por el respeto a todos los trabajadores, independientemente del sindicato al que pertenezcan o de si no pertenecen a ninguno.
Lo que no puedo compartir es una forma de hacer sindicalismo basada en la confrontación permanente, en la desinformación y en intentar desacreditar a quien no piensa igual. Un sindicato debería dedicarse a defender los derechos laborales, aportar soluciones y trabajar por mejorar las condiciones de toda la plantilla. Y cuando hablo de plantilla, también incluyo a la Administración y a los cargos intermedios, que igualmente forman parte de la empresa. Lo contrario supone convertir cualquier situación en un enfrentamiento político o personal.
Resulta especialmente injusto que se señale y se castigue públicamente a compañeros de Administración, que son trabajadores exactamente igual que el resto de la plantilla. Ellos no son el enemigo de nadie; cumplen con su trabajo y merecen el mismo respeto que cualquier otro empleado de Servilimpce. Utilizarlos como objetivo de ataques sindicales constituye una falta de respeto hacia compañeros que también forman parte de esta empresa.
No aceptaré que nadie intente intimidarme ni callarme. La libertad de expresión no pertenece en exclusiva a quienes ocupan una sección sindical. Yo también tengo derecho a expresar mi opinión, siempre desde el respeto y con la experiencia que me otorgan treinta años de servicio en esta empresa.
Los trabajadores merecen un sindicalismo serio, responsable y honesto, y no el “sindicalismo del saltamontes”. Un sindicalismo que construya, no que destruya; que represente a todos y no solo a unos pocos; que busque soluciones en lugar de titulares y que defienda los intereses de la plantilla, no los suyos propios.
Seguiré desempeñando mi trabajo con la misma responsabilidad de siempre, con la conciencia tranquila y con la convicción de que el diálogo, el respeto y la unidad entre trabajadores son el mejor camino para avanzar. Solo desde la colaboración y la escucha mutua podremos defender lo que nos une y construir un futuro mejor para todos en Servilimpce.
Eso sí, en 2027 llegarán las elecciones sindicales. Será entonces cuando se compruebe si el sindicalismo del saltamontes, el sindicalismo de la venganza personal y el sindicalismo para unos pocos que, a mi juicio, practica este personaje, cuenta realmente con el respaldo de los trabajadores. Estoy convencido de que no.
Las urnas hablarán.
Firmado: Juan A. Gutiérrez Torres
Ex sindicalista durante más de veinte años.




