Valencia — Las escuchas telefónicas y mensajes de chat cifrados han permitido descubrir los mecanismos de soborno empleados por la organización de narcotráfico desarticulada en la Operación Spider, en la que se incautaron 4,5 toneladas de cocaína con un valor aproximado de 60 millones de euros. Entre los hallazgos del proceso judicial, sobresale el pago directo de comisiones a agentes de la Guardia Civil para facilitar el tránsito de la mercancía, mediante la fórmula de asignar un porcentaje fijo («A los verdes, un 20») a los funcionarios implicados.
Infiltración, sobornos y remuneraciones dentro de la cadena logística
Los mensajes analizados por los investigadores muestran cómo la banda criminal presumía de haber penetrado en las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado y manejaba un complejo esquema de corrupción:
- Cohechos a agentes: El grupo destinaba una porción directa de los beneficios —identificada en sus comunicaciones internas como «un 20» para «los verdes»— para comprar el apoyo o la indiferencia de miembros de la Guardia Civil.
- Pagos a conductores: La organización pagaba hasta 120.000 euros por operación a cada camionero encargado de transportar la droga, controlando rigurosamente las tarifas para evitar que los colaboradores acumularan excesivos beneficios («Si pagas mucho, se hacen ricos y dejan de currar», advertía uno de los líderes).
Estrategias con mercenarios y filtración de datos
Las intervenciones en plataformas de mensajería segura han revelado otros elementos importantes del funcionamiento de la red:
- Resolución de conflictos: Los audios y documentos en la causa evidencian que la dirección del grupo consideró contratar a un mercenario colombiano para ejecutar un ajuste de cuentas.
- Filtración de información judicial: La organización mostró tener acceso a datos confidenciales de la investigación en curso, llegando a anticipar detalles operativos precisos, como el lugar de alojamiento de los agentes desplazados para realizar los arrestos.




