Menores, mujeres embarazadas y personas en situación de extrema vulnerabilidad siguen esperando una respuesta mientras el barrio sostiene una emergencia que, denuncian, corresponde a las administraciones
PRÍNCIPE ALFONSO. — La situación en el Príncipe Alfonso ha llegado a un punto límite. La zona habilitada para atender a personas en situación de vulnerabilidad se encuentra prácticamente llena y, mientras aumenta la presión sobre los recursos disponibles, los vecinos vuelven a asumir una responsabilidad que consideran que no puede seguir recayendo sobre un barrio.
Entre las personas que necesitan atención hay menores de edad, mujeres embarazadas y personas completamente desamparadas, que se enfrentan a la incertidumbre de no saber dónde podrán permanecer ni qué ocurrirá con ellas en las próximas horas o días.
Ante esta realidad, los vecinos continúan organizándose como pueden. Son ellos quienes están cuidando, protegiendo y tratando de mantener unas condiciones mínimas de seguridad para impedir que estas personas terminen abandonadas en la calle.
Pero esta vez el mensaje es claro:
LOS VECINOS HAN LLEGADO AL LÍMITE
La solidaridad no puede convertirse en el sustituto permanente de las políticas públicas.
Un barrio no puede hacer indefinidamente el trabajo que corresponde a las instituciones. Los vecinos no disponen de equipos profesionales, recursos económicos ilimitados, personal especializado ni capacidad para afrontar por sí solos una emergencia social de estas dimensiones.
Y, sobre todo, no pueden cargar eternamente con una responsabilidad que no les corresponde.
La pregunta, por tanto, resulta inevitable:
¿HASTA CUÁNDO PIENSAN LAS ADMINISTRACIONES QUE PODRÁN AGUANTAR LOS VECINOS?
Mientras desde las instituciones se suceden anuncios, reuniones, fotografías y declaraciones, en las calles del Príncipe la realidad es mucho menos amable.
Aquí no hay focos ni escenarios.
Aquí hay personas que necesitan dormir bajo techo.
Hay menores que necesitan protección.
Hay mujeres embarazadas que necesitan atención y alojamiento digno.
Y hay vecinos que llevan demasiado tiempo intentando cubrir con solidaridad las carencias de una respuesta institucional que consideran insuficiente.
MENOS FOTOGRAFÍAS Y MÁS SOLUCIONES
Los vecinos cuestionan que la actividad política y la imagen institucional puedan estar por encima de afrontar una situación que exige decisiones inmediatas.
La lealtad institucional o partidista, sostienen, no puede convertirse en una excusa para mirar hacia otro lado.
Cuando hay menores y mujeres embarazadas en situación de vulnerabilidad, no debería existir ninguna bandera política que esté por encima de la obligación de actuar.
La política debe servir para resolver problemas, no para administrar silencios.
Y el Príncipe Alfonso tiene hoy un problema que no admite más aplazamientos.
EL PRÍNCIPE NO PUEDE CONVERTIRSE EN UN ALMACÉN DE EMERGENCIAS
Los vecinos rechazan que esta situación termine normalizándose.
Lo que debería ser una respuesta excepcional ante una emergencia corre el riesgo de convertirse, denuncian, en una realidad permanente.
Y cuando una situación extraordinaria se prolonga durante demasiado tiempo sin una solución estructural, deja de ser una emergencia puntual para convertirse en un fracaso de gestión que alguien debe asumir y explicar.
Por eso, la reivindicación vecinal es concreta:
Recursos.
Personal.
Protección.
Alojamiento digno.
Atención especializada.
Y una solución inmediata.
No mañana. No cuando vuelva a aumentar la presión. No cuando las imágenes sean imposibles de ocultar.
Ahora.
Los vecinos del Príncipe Alfonso ya han demostrado que saben responder cuando los demás no llegan.
Pero un barrio no puede ser una administración paralela.
No puede sustituir a los servicios públicos.
No puede convertirse en el último muro de contención de una emergencia que exige una respuesta política, social e institucional.
Ha llegado el momento de que quienes tienen competencias, presupuesto y capacidad de decisión asuman su responsabilidad.
Porque los vecinos han hecho su parte.
Ahora les toca a las instituciones.
S.O.S. PRÍNCIPE ALFONSO
El barrio está pidiendo auxilio. Y esta vez exige que alguien escuche.



