La AD Ceuta FC perdió por 0-2 ante la UD Las Palmas en su estreno en el Alfonso Murube, pese a dominar buena parte del encuentro y disponer de ocasiones claras. El partido estuvo marcado también por una protesta simbólica de ambos equipos y por el contundente mensaje de una grada volcada con la ciudad.
El fútbol regresaba al Alfonso Murube con una cita de máxima exigencia. La Agrupación Deportiva Ceuta recibía a una de las grandes candidatas de LaLiga Hypermotion, la UD Las Palmas, en un encuentro que trascendió lo estrictamente deportivo.
Desde antes del pitido inicial, el ambiente reflejaba el momento que atraviesa la ciudad. El estadio se llenó de banderas de España y, tras sonar el himno nacional, la grada expresó su malestar con cánticos dirigidos contra el Gobierno y reclamando la dimisión del delegado del Gobierno. Por encima de todo, un mensaje se repitió durante toda la tarde: “Ceuta no se vende, Ceuta se defiende”.
Las horas previas también estuvieron condicionadas por la polémica en torno a una camiseta y al gesto que finalmente protagonizó Las Palmas, que decidió vestirla después de las reacciones generadas en ambas aficiones. El fútbol terminó convirtiéndose en un punto de encuentro y solidaridad.
Un inicio cargado de emoción
Nada más comenzar el encuentro se produjo uno de los momentos más simbólicos de la jornada. El Ceuta detuvo durante unos segundos el juego como forma de protesta. Los jugadores de Las Palmas se sumaron al gesto y todo el estadio acompañó con el cántico: “Ceuta no se vende, Ceuta se defiende”.
Con el balón ya en juego, el conjunto caballa salió decidido. El equipo de Romero asumió el protagonismo y buscó con insistencia la portería de Las Palmas.
Anuar fue uno de los principales protagonistas del arranque. Tras una buena acción de Koné, recibió en el área y cruzó el balón con suavidad, pero su disparo se marchó rozando el palo.
Poco después, Jordi Escobar dispuso de otra oportunidad muy clara. Se plantó en un mano a mano ante Caro, pero se precipitó en la definición y el guardameta canario consiguió detener el disparo.
El Ceuta seguía creciendo. Anuar volvió a aparecer para asistir a Camacho, que desde la esquina del área dibujó un disparo con efecto que terminó estrellándose en el larguero. El gol parecía cuestión de tiempo, pero el fútbol tenía otros planes.
Las Palmas golpea primero
Cuando mejor estaba el Ceuta, llegó el primer golpe visitante.
Jesé recibió dentro del área y su disparo fue detenido por Guille. Sin embargo, el rechace quedó muerto y Taisei Miyashiro aprovechó la oportunidad para marcar el 0-1.
El tanto fue un duro castigo para un Ceuta que había sido superior durante buena parte del primer periodo.
Los caballas no bajaron los brazos. El equipo siguió buscando el empate y Las Palmas encontró alguna ocasión al contragolpe. En una de ellas, Jesé se plantó ante Guille y tuvo el segundo, pero Adrián Lapeña apareció en el momento decisivo para evitar un gol prácticamente cantado.
Antes del descanso llegó además la preocupación por Koné, que tuvo que ser atendido sobre el terreno de juego tras sufrir molestias. El delantero marfileño abandonó momentáneamente el campo con dificultades para caminar, aunque finalmente regresaría tras el descanso.
El Ceuta busca la remontada
La segunda mitad comenzó con Koné nuevamente sobre el césped y con un Ceuta dispuesto a buscar la igualada.
La presión caballa aumentó. Camacho, Escobar, Koné y Bodiger lideraron un despliegue físico notable, tratando de impedir que Las Palmas pudiera salir con comodidad.
Koné estuvo cerca del empate después de un centro de Camacho que acabó rechazado. El balón cayó al delantero, cuyo disparo salió rozando el palo.
Romero movió el banquillo en busca de soluciones. Camacho y Bodiger dejaron su sitio a Cedric y Meléndez, mientras el Ceuta continuaba acumulando esfuerzos en busca de un gol que se resistía.
La grada seguía empujando. El mensaje era claro: “Un caballa nunca se rinde”.
Pero Las Palmas volvió a golpear.
Fuster sentencia
Un robo de balón permitió al conjunto canario lanzar una rápida transición. Miyashiro encontró a Manu Fuster y el exjugador del Albacete resolvió con calidad ante Guille para colocar el 0-2.
El resultado no reflejaba lo sucedido sobre el césped. El Ceuta había tenido ocasiones, había dominado fases importantes del partido y había competido de tú a tú ante uno de los rivales más exigentes de la categoría.
Aun así, los jugadores caballas siguieron intentándolo.
Escobar tuvo otra oportunidad dentro del área tras un buen centro de Cedric, pero su remate acabó bloqueado por la defensa. El Ceuta reclamó una posible mano, aunque el balón impactó finalmente en el pecho del defensor.
También Lapeña tuvo su ocasión de cabeza, pero el remate terminó en las manos del guardameta visitante.
Romero agotó los cambios con la entrada de Matos por Redru y Okoro por Kuki Zalazar. El equipo continuó atacando, aunque las fuerzas empezaban a escasear.
El esfuerzo había sido enorme y el paso de los minutos comenzó a pesar en las piernas de los jugadores.
Derrota en el marcador, victoria en la grada
El pitido final confirmó la derrota del Ceuta. Un 0-2 doloroso después de un partido en el que los caballas hicieron méritos suficientes para obtener mucho más.
El encuentro recordó, en cierta medida, al vivido la temporada anterior ante el Sporting de Gijón: buenas sensaciones, ocasiones y esfuerzo, pero sin recompensa en el marcador.
Sin embargo, el resultado no fue la única historia de la tarde.
El Alfonso Murube dejó una imagen de unidad alrededor del equipo y de la ciudad. La protesta inicial de los jugadores, el apoyo de Las Palmas y los cánticos de una afición que no dejó de animar convirtieron el estreno en casa en una jornada marcada por algo que fue más allá de los tres puntos.
El Ceuta no pudo celebrar su primera victoria como local, pero la grada dejó claro cuál era su mensaje.
El resultado fue para Las Palmas. El sentimiento, para Ceuta.
Y durante toda la tarde, el Murube lo repitió hasta hacerse escuchar: Ceuta no se vende. Ceuta se defiende.




