Más de 25.000 personas, según los organizadores, llenan la Plaza de África durante el Día de Ceuta y reclaman una respuesta de Estado ante la presión migratoria
“Ceuta somos todos. Ceuta no se vende. Ceuta se defiende”
La Plaza de África se convirtió este miércoles en el escenario de una de las mayores movilizaciones ciudadanas de los últimos años en Ceuta. Más de 25.000 personas, según los organizadores, participaron en el acto central del Día de Ceuta para reivindicar la españolidad de la ciudad y reclamar una mayor implicación de las instituciones ante las consecuencias de la entrada masiva e irregular de personas registrada a finales de julio.
La concentración estuvo marcada por una consigna común, “Ceuta es España”, y por la presencia de miles de banderas españolas y ceutíes.
EL MANIFIESTO, PROTAGONISTA DEL ACTO
El momento central de la jornada llegó con la lectura del manifiesto ‘Ceuta somos todos’, elaborado en nombre de los ceutíes y leído por Celin Arjandas, Talia Bentolila, Silvia Cordero Lagares y Ramia Mohamed Moubarik.
El documento sitúa el origen de la situación actual en los acontecimientos registrados durante los días 30 y 31 de julio, cuando se produjo una entrada masiva de personas a través de la frontera.
Los firmantes consideran que Ceuta afronta una “presión extraordinaria” que está poniendo a prueba sus recursos, sus servicios públicos y la capacidad de la ciudad para mantener la normalidad.
Una reivindicación de la soberanía española
Uno de los principales mensajes trasladados durante la movilización ha sido la defensa de la soberanía española sobre Ceuta.
El manifiesto sostiene que la pertenencia de la ciudad a España se fundamenta en la historia, el Derecho y la voluntad democrática de los ceutíes, al tiempo que rechaza cualquier cuestionamiento de la integridad territorial española.
“Ceuta eres y serás siempre España”
Los promotores consideran, además, que la situación no puede analizarse únicamente como una cuestión migratoria, sino también como un asunto relacionado con la protección de una frontera española y europea.
UNA RESPUESTA DE ESTADO
La movilización ha servido para reclamar al Gobierno de España un refuerzo de los medios destinados a Ceuta y una respuesta coordinada ante las consecuencias de la presión migratoria.
Entre las demandas recogidas en el manifiesto figuran:
• Refuerzo de los medios humanos y materiales.
• Mayor control de la frontera.
• Retorno de quienes hayan entrado irregularmente, con las garantías legales correspondientes.
• Financiación extraordinaria para afrontar los costes de la situación.
• Apoyo a empresas, autónomos y trabajadores.
• Medidas para recuperar la actividad económica y la confianza.
Los convocantes defienden que Ceuta no puede asumir por sí sola las consecuencias de una situación que consideran de dimensión nacional y europea.
LA UNIÓN EUROPEA, TAMBIÉN EN EL PUNTO DE MIRA
El manifiesto reclama igualmente una mayor implicación de la Unión Europea, al considerar que Ceuta constituye una frontera exterior del espacio comunitario.
Los promotores instan al Gobierno a utilizar los instrumentos europeos disponibles para conseguir una respuesta conjunta y evitar que la presión migratoria recaiga exclusivamente sobre la ciudad autónoma.
El documento incorpora, al mismo tiempo, un llamamiento contra el odio, el racismo y el enfrentamiento, y reivindica una convivencia basada en el respeto, la legalidad y la seguridad.
RECONOCIMIENTO A LA RESPUESTA CIUDADANA
La declaración reconoce también la actuación de los ciudadanos de Ceuta durante la situación generada desde finales de julio y destaca su serenidad, responsabilidad y solidaridad.
El agradecimiento se extiende a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, las Fuerzas Armadas, los profesionales sanitarios, los servicios sociales, los empleados públicos, las entidades humanitarias y los voluntarios que han participado en la respuesta.
“CEUTA NO ESTÁ SOLA”
La concentración concluyó con una reivindicación de unidad y con el mensaje de que Ceuta no está sola.
La defensa de la españolidad, la soberanía, la seguridad, la convivencia y la necesidad de una mayor respuesta institucional han centrado una jornada marcada por una elevada participación ciudadana.
La cifra de más de 25.000 asistentes, facilitada por los organizadores, convierte el acto en una de las principales expresiones públicas de los últimos años en la ciudad.
El manifiesto cerró la jornada con una declaración que resume el espíritu de la movilización:



