La crisis migratoria exige medidas inmediatas y verificables: retornos dentro de la ley, descongestión de la ciudad, refuerzo de la frontera y coordinación institucional
Ceuta lleva semanas atrapada entre una crisis migratoria de gran dimensión y una creciente batalla política. Gobierno de España, Gobierno de la Ciudad y oposición mantienen diferencias profundas sobre cómo afrontar la situación.
Pero mientras continúa la discusión sobre responsabilidades, la ciudadanía necesita saber qué soluciones concretas pueden aplicarse ya.
No todas las demandas son jurídicamente posibles ni todas las soluciones pueden ejecutarse de un día para otro. Precisamente por eso resulta necesario distinguir entre lo que se puede prometer y lo que realmente se puede hacer.
La prioridad: empezar a descongestionar Ceuta
La primera necesidad es reducir la presión que soporta la ciudad.
Eso implica acelerar los procedimientos administrativos y ejecutar los retornos que legalmente correspondan, sin convertir la devolución de todas las personas que entraron en Ceuta en una solución automática que ignore las garantías y procedimientos establecidos.
Pero también significa utilizar los mecanismos disponibles para descongestionar los recursos de acogida y atender adecuadamente a los menores.
Ceuta no puede permanecer indefinidamente en situación de emergencia.
La población necesita comprobar que los expedientes avanzan y que las decisiones administrativas comienzan a producir efectos.
Marruecos, una pieza imprescindible
La cooperación con Marruecos será determinante tanto para los retornos como para evitar una nueva entrada masiva.
La próxima reunión de José Manuel Albares con su homólogo marroquí en Nueva York vuelve a situar esta cuestión en el ámbito diplomático.
La relación con Marruecos puede ser objeto de debate político, pero desde una perspectiva práctica existe una conclusión difícil de evitar: la prevención de otra crisis requiere coordinación con el país vecino.
Prevenir antes de volver a reaccionar
El refuerzo de la frontera constituye otra prioridad.
Más vigilancia, mejores medios, coordinación de las fuerzas de seguridad y capacidad para detectar con antelación posibles convocatorias de entradas masivas son medidas que pueden reducir el riesgo de que vuelva a repetirse una situación como la de julio.
La frontera no se protege solamente cuando la crisis ya ha comenzado.
La prevención debe ser permanente.
Europa debe traducirse en recursos
Ceuta es frontera exterior de la Unión Europea y el apoyo comunitario puede contribuir a afrontar una situación que no afecta exclusivamente a España.
La reclamación de más presencia europea, más Frontex, financiación y mecanismos de retorno puede formar parte del debate.
Pero también aquí la ciudadanía tiene derecho a pedir concreción:
¿Qué recursos llegarán? ¿Para qué servirán? ¿Quién los gestionará? ¿Y cuándo estarán disponibles?
Europa puede ser parte de la solución, pero las declaraciones políticas necesitan convertirse en instrumentos operativos.
Y las instituciones deben recuperar la coordinación
Gobierno central y Ciudad Autónoma pueden mantener sus discrepancias. La oposición puede ejercer su función de control y formular alternativas.
Pero la emergencia exige también cooperación.
Ceuta necesita que sus instituciones se enfrenten menos entre ellas y se coordinen más allí donde exista un interés común.
Eso no significa renunciar a las diferencias políticas. Significa separar la legítima confrontación partidista de aquellas decisiones que afectan directamente a la seguridad, la convivencia y la vida cotidiana de los ceutíes.
Ni soluciones mágicas ni resignación
La crisis no se resolverá con una sola medida.
Tampoco es suficiente repetir que determinadas soluciones son difíciles o legalmente inviables.
Entre el “hay que devolverlos a todos inmediatamente” y el “no se puede hacer nada” existe un amplio terreno de actuación.
Ahí están los procedimientos de retorno, la descongestión de los recursos, la protección de los menores, el refuerzo fronterizo, la cooperación con Marruecos y el apoyo europeo.
Son medidas menos contundentes en el discurso, pero más importantes en la práctica.
Ceuta necesita resultados
La sociedad ceutí tiene derecho a exigir responsabilidades, pero también a exigir soluciones.
Y quizá haya llegado el momento de cambiar la pregunta.
No solamente “¿quién tiene la culpa?”, sino:
¿Qué se puede hacer legalmente? ¿Quién debe hacerlo? ¿Con qué medios? ¿Y cuándo empezará a hacerse?
Ceuta no necesita héroes ni villanos.
Necesita resultados.
Y necesita, sobre todo, que una crisis migratoria no termine convirtiéndose también en una crisis de convivencia.
Porque Ceuta ha demostrado durante décadas que es posible vivir juntos desde diferentes culturas, sensibilidades y opciones políticas.
Que esa convivencia no termine deteriorándose debería ser también una responsabilidad compartida.




