En el marco de su intervención en la Asamblea de Naciones Unidas en Nueva York, el presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez, responsabilizó a Marruecos por las deficiencias en los controles fronterizos que influyeron en la crisis migratoria en Ceuta. En una entrevista concedida a CNN, Sánchez señaló que España ha requerido a Marruecos explicaciones y medidas, enfatizando que el Gobierno español considera evidente la falla en la gestión de la frontera.
Aunque realizó estas declaraciones, Sánchez no imputó directamente a las autoridades marroquíes la organización o el estímulo de la entrada masiva de personas en Ceuta los días 30 y 31 de julio. Tampoco confirmó si el Ejecutivo español cree que Marruecos estaba al tanto de antemano de estos movimientos hacia la frontera.
El presidente prefirió destacar la colaboración constructiva que ha caracterizado la relación bilateral entre España y Marruecos en sus años de mandato, apuntando que en los últimos ocho años se ha consolidado una relación muy positiva. Esta posición refleja la cautela mantenida por el Gobierno respecto al rol de Marruecos en la crisis.
Desde el inicio de los hechos, se han difundido informaciones sobre desplazamientos ocurridos en Marruecos previos al 30 de julio y publicaciones en redes sociales que incentivaban los cruces hacia Ceuta. Sin embargo, estos indicios no demuestran que las autoridades marroquíes fomentaran la entrada masiva.
La declaración del presidente Sánchez llega casi dos meses después de los sucesos en Ceuta y mientras el Gobierno continúa abordando sus consecuencias. A pesar de este contexto, mantiene una visión positiva de las relaciones con Marruecos, evitando intensificar sus críticas más allá del funcionamiento de la frontera.




