La relación entre España y Marruecos se ha visto afectada tras la crisis migratoria ocurrida en Ceuta los días 30 y 31 de julio. Durante ese periodo, un gran número de personas cruzaron la frontera, provocando una situación excepcional en la ciudad autónoma. Paralelamente, se detectaron órdenes de la Marina marroquí a sus pesqueros para ingresar en aguas bajo soberanía española.
Las comunicaciones interceptadas mostraron que la Marina marroquí instruyó a sus barcos pesqueros a penetrar en aguas españolas. Este acto coincidió con la presencia de embarcaciones de guerra marroquíes en aguas cercanas a Ceuta, según informó el diario El País. Al menos una fragata junto a varias patrulleras de la Marina Real marroquí navegaron sin autorización en aguas españolas.
Reacción de la Armada española
Ante estos acontecimientos, el Ministerio de Defensa de España respondió con rapidez desplegando el Buque de Acción Marítima (BAM) Rayo y, más tarde, las fragatas Santa María y Navarra para desalentar la presencia marroquí. El Estado Mayor de la Defensa, dirigido por el almirante general Teodoro López Calderón, coordinó la actuación junto a la ministra de Defensa, Margarita Robles. López Calderón también mantuvo contacto con altos mandos militares marroquíes para solicitar la suspensión de estas actuaciones.
El Ejecutivo español mantuvo estos incidentes en reserva durante más de dos meses, a pesar de las declaraciones públicas del presidente Pedro Sánchez y otros ministros. En la primera semana de agosto se comunicó la operación naval, pero sin mencionar los episodios ocurridos en aguas territoriales.
Reacciones políticas y presencia real
El Gobierno ha procurado restar importancia al episodio, calificándolo como «un hecho puntual». Tanto el presidente Sánchez como la portavoz gubernamental, Elma Saiz, han afirmado que la situación concluyó con normalidad entre ambos países. No obstante, las comunicaciones interceptadas no formaron parte de los documentos desclasificados por el Gobierno relativos a la crisis migratoria.
En una visita reciente a Ceuta, el Rey Felipe VI expresó su condena por la «violación» de la frontera y reafirmó la soberanía e integridad territorial de España. El 7 de septiembre, el monarca convocó a la ministra de Defensa y a la cúpula militar para evaluar la situación en Ceuta.




