España e Italia han acordado poner fin de forma coordinada a los controles fronterizos temporales restablecidos entre ambos países a raíz de la crisis migratoria registrada en Ceuta a finales de julio. El compromiso fue alcanzado durante la cumbre del Consejo Europeo celebrada en Bruselas por el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y la primera ministra italiana, Giorgia Meloni.
La decisión supone un paso hacia la normalización de la libre circulación entre ambos países, aunque la retirada de los controles no será inmediata. Italia ha decidido prorrogar durante siete días más las restricciones para hacerlas coincidir con la fecha de finalización de las medidas adoptadas por España, prevista para el 22 de octubre.
Los ministros del Interior concretarán el acuerdo
Tras el encuentro entre Sánchez y Meloni, ambos gobiernos han encargado a sus respectivos ministros del Interior, Fernando Grande-Marlaska y Matteo Piantedosi, que definan durante la próxima semana las medidas de cooperación que permitirán eliminar definitivamente los controles fronterizos.
El objetivo es sustituir las restricciones temporales por mecanismos de colaboración en materia de seguridad y gestión migratoria que garanticen la protección de las fronteras exteriores de la Unión Europea sin afectar a la libre circulación dentro del espacio Schengen.
Un conflicto originado por la crisis de Ceuta
Los controles fueron introducidos por Italia a comienzos de agosto tras la entrada masiva de migrantes en Ceuta, al considerar que existía un riesgo para la seguridad interior. Como respuesta, España adoptó medidas equivalentes para los viajeros procedentes del país transalpino.
Durante más de dos meses, pasajeros de vuelos y conexiones marítimas entre ambos países han estado sujetos a controles documentales aleatorios en puertos y aeropuertos.
Un gesto para rebajar la tensión
El acuerdo alcanzado en Bruselas representa un acercamiento entre Madrid y Roma después de semanas de tensión diplomática por la gestión de la crisis migratoria. Aunque ambos gobiernos mantienen diferencias sobre algunos aspectos de la política migratoria europea, coinciden en la necesidad de reforzar la cooperación y avanzar hacia el restablecimiento pleno del espacio Schengen.



