El exjugador se presenta de manera urgente, rechaza acusaciones de engaño, asegura que los fondos están garantizados por el Banco Santander y eleva la ampliación necesaria a 120 millones de euros.
Tras recibir una carta contundente de los principales accionistas del Sevilla FC, donde se le acusaba de «maquinaciones» y «engaño», Sergio Ramos ofreció una rueda de prensa muy concurrida. El camero se mostró contenido pero firme, con la intención de contrarrestar las críticas del grupo mayoritario (Castro, Del Nido, Guijarro, Alés y Carrión), asegurando que no han incumplido ningún acuerdo legal y mantienen la intención de comprar el club.
«Estamos completamente tranquilos porque en ningún momento hemos violado ninguna disposición legal. Nuestra conciencia está limpia», comenzó el exdefensa, explicando que las modificaciones en las condiciones obedecen a criterios técnicos estrictos y recomendaciones de la patronal del fútbol español.
El inversor DMI y el respaldo del Banco Santander
Ante las afirmaciones de los actuales propietarios que señalaban que Ramos había «desaparecido» los fondos originales para imponer al grupo mexicano DMI en el último momento, el exdefensa negó rotundamente esta versión:
«DMI siempre ha estado presente. Existen muchas filtraciones e informaciones falsas. El inversor ha estado desde el inicio. De hecho, un banco internacional y el Banco Santander han confirmado la existencia inmediata y total de los fondos para efectuar la operación».
Ramos explicó que, por razones legales de confidencialidad, no podía revelar ciertos detalles del proceso de due diligence, pero insistió en que su propuesta es «la más firme» para salvar al club de una situación financiera que calificó de «muy comprometida y con pérdidas significativas».
LaLiga solicita mayor inversión: de 80 a 120 millones de euros
La principal discrepancia —y lo que los accionistas calificaron como «una postura radicalmente distinta»— se centra en la cantidad de la inyección económica. Mientras los remitentes de la carta exigen una ampliación de capital de 80 millones de euros, Ramos reveló que los análisis financieros requieren una cifra mucho mayor.
«El plan inicial de 80 millones tuvo que ajustarse bajo sugerencia de LaLiga y nuestros asesores. El Sevilla necesita una ampliación de capital de 120 millones, no 80″, explicó Ramos, justificando así la reestructuración de la oferta que generó el desacuerdo con la directiva el pasado 27 de mayo.
Un mensaje a los accionistas: “No estamos defraudando, solicitamos vuestro apoyo”
Respecto a los términos fuertes usados en el comunicado matutino de los propietarios, Ramos prefirió evitar confrontaciones verbales pero dirigió un mensaje claro a las familias propietarias:
«A lo largo de mi carrera siempre he priorizado el respeto. Comprendo que cada quien use las palabras que considere oportunas [en relación con el término ‘engaño’]. Entiendo que esto pueda provocar reacciones en los accionistas, pero si su interés principal es el Sevilla, les pedimos colaboración. No estamos defraudando, estamos solicitando que nos apoyen para recuperar al Sevilla«.
El tiempo avanza: plazo límite el 30 de junio
Aunque el periodo de exclusividad terminó oficialmente el 31 de mayo y los accionistas han anunciado que han retomado negociaciones con otros inversores, Sergio Ramos sostiene que continúa negociando.
«El tiempo está en contra. La ampliación de capital debe concretarse antes del 30 de junio. Me gustaría que se resolviera cuanto antes, pero depende de otros factores. Yo sigo aquí en Sevilla con la capacidad financiera para cerrar la operación», concluyó, lanzando una última advertencia a los actuales gestores: «Esperamos que si no recibimos nuevas comunicaciones de los accionistas sea porque cuentan con una oferta superior. Con o sin nosotros, nuestro deseo es ver un Sevilla fuerte. Sevilla hasta la muerte».




