Marruecos habría consolidado una amplia red de apoyos dentro del Consejo de la FIFA con el objetivo de que la final del Mundial de 2030 se dispute en el Gran Estadio Hassan II de Casablanca, según publica The Objective. De acuerdo con esta información, Rabat asegura contar ya con el respaldo de 22 de los 37 votos del máximo órgano ejecutivo de la FIFA, una mayoría que dificultaría las aspiraciones de España para albergar el partido decisivo en el Santiago Bernabéu o el Camp Nou.
La estrategia, impulsada por el rey Mohamed VI, estaría siendo coordinada por el embajador marroquí en Estados Unidos, Youssef Amrani, y por el presidente de la Real Federación Marroquí de Fútbol, Fouzi Lekjaa, considerado uno de los dirigentes con mayor influencia dentro del fútbol africano y estrecho colaborador del presidente de la FIFA, Gianni Infantino.
Según las fuentes citadas por el citado medio, la campaña diplomática habría logrado asegurar el respaldo de las confederaciones de África, Asia, Norteamérica y Oceanía gracias al apoyo de actores como la Administración del presidente estadounidense Donald Trump, Catar y Arabia Saudí.
El respaldo de África, Asia y Norteamérica
Siempre según la información publicada por The Objective, Marruecos da por asegurados los siete votos correspondientes a la Confederación Africana de Fútbol (CAF), donde Lekjaa ocupa la vicepresidencia y preside la comisión de finanzas, un órgano con notable peso dentro de la organización continental.
En Norteamérica, Rabat confiaría en el apoyo mayoritario de la Confederación de Norteamérica, Centroamérica y el Caribe (Concacaf), donde Estados Unidos mantiene una importante capacidad de influencia. Las mismas fuentes sostienen que la interlocución del embajador marroquí en Washington y las relaciones con la federación estadounidense habrían sido determinantes para garantizar esos respaldos.
La operación también alcanzaría a la Confederación Asiática de Fútbol (AFC), donde Marruecos mantendría una estrecha relación con dirigentes vinculados a Catar y Arabia Saudí. Entre ellos figuran el jeque Hamad Al Thani y Yasser Al Misehal, este último próximo al príncipe heredero saudí Mohamed bin Salman, uno de los principales impulsores de la política deportiva del reino.
Oceanía y las dudas sobre Europa y Sudamérica
Las fuentes consultadas por The Objective sostienen además que Oceanía respaldaría mayoritariamente la candidatura marroquí, en línea con el criterio que adopte la presidencia de la FIFA.
Con ese escenario, Marruecos asegura disponer de al menos veinte apoyos consolidados, aunque en los encuentros mantenidos durante el Mundial de 2026 sus representantes habrían elevado esa cifra hasta los 22 votos.
Esa estimación ha generado incertidumbre entre representantes españoles, que se preguntan si alguno de los nueve votos europeos o de los representantes sudamericanos podría haber comprometido su apoyo a la candidatura marroquí.
España observa con preocupación la evolución de la campaña
Según el citado medio, el creciente respaldo internacional a Marruecos ha incrementado el pesimismo entre responsables diplomáticos españoles y miembros de la Real Federación Española de Fútbol desplazados al Mundial de 2026, que consideran cada vez más complicada la posibilidad de que la final de 2030 se dispute en España.
Hasta el momento, la FIFA no ha fijado oficialmente el procedimiento ni la fecha para decidir qué estadio albergará el partido inaugural ni la final del torneo, que organizarán conjuntamente España, Marruecos y Portugal.
El crecimiento del fútbol marroquí
Más allá de la pugna por la final del Mundial, Marruecos atraviesa uno de los periodos de mayor crecimiento deportivo de su historia. La selección nacional alcanzó las semifinales del Mundial de Catar 2022, convirtiéndose en el primer combinado africano en lograrlo, y ha consolidado una estructura deportiva respaldada por una fuerte inversión en infraestructuras y formación.
El país también ha reforzado su protagonismo como organizador de grandes competiciones internacionales y ha impulsado una política de captación de futbolistas con doble nacionalidad formados en Europa. Jugadores como Achraf Hakimi, Brahim Díaz, Noussair Mazraoui, Ismael Saibari o Yassine Bounou forman parte de un proyecto deportivo que ha situado a Marruecos entre las selecciones más competitivas del panorama internacional.
A la espera de la decisión definitiva de la FIFA, la disputa por la sede de la final del Mundial de 2030 se perfila como uno de los principales frentes políticos y deportivos de la organización del torneo, con España y Marruecos compitiendo por acoger el encuentro más importante del campeonato.




