Los fundadores de un entramado digital y empresarial internacional han sido arrestados tras el levantamiento de sus restricciones de movilidad en Rumanía, mientras la investigación periodística de ‘The New Yorker’ detalla el origen y funcionamiento de su red.
Las autoridades de Estados Unidos detuvieron a Andrew y Tristan Tate en Miami, a requerimiento del Reino Unido, donde enfrentan nuevas imputaciones relacionadas con delitos sexuales y trata de personas. Esta detención ocurrió pocos días después de su llegada a Estados Unidos, tras que Rumanía levantara las limitaciones que habían restringido sus movimientos durante años, con la esperanza de superar sus complicaciones legales. Los hermanos niegan los cargos y sostienen que están siendo perseguidos políticamente, además de argumentar ante las autoridades de Reino Unido y Rumanía que su caso forma parte de una campaña para perjudicarlos.
La evolución de los hermanos, quienes pasaron de una situación de pobreza a construir una estructura con alcance internacional, se expone en la investigación periodística «El imperio del abuso de Andrew Tate», realizada por Heidi Blake y publicada por «The New Yorker». Este análisis se basa en miles de mensajes privados, documentos judiciales, entrevistas y registros policiales. Según estos datos, su emprendimiento comenzó como una pequeña operación de transmisión vía cámara web desde un apartamento en Luton y fue creciendo hasta constituir un sistema bajo investigación formal, aunque los Tate aseguran que todas las relaciones que establecieron fueron de forma consentida.
Su entorno familiar estuvo marcado por su padre, Emory Tate, reconocido jugador de ajedrez descrito en la investigación como un hombre inestable, violento y con obsesiones conspirativas. Andrew y Tristan crecieron en un ambiente con castigos físicos y amenazas. Al dejar la escuela, Andrew inició una carrera en kickboxing con el apodo de King Cobra, disciplina que también practicó Tristan. A pesar de su reconocimiento deportivo y títulos obtenidos, Andrew acumulaba deudas y en 2014 tenía pocos bienes, un automóvil financiado y cinco parejas a quienes empezó a considerar como un recurso más.
El negocio comenzó tras ver un anuncio relacionado con páginas de pornografía por cámara web. La primera colaboradora fue Bibiana Hruskova, cuya relación ayudó a desarrollar los métodos que luego aplicaron. La operativa consistía en que mientras las mujeres aparecían en pantalla, Andrew contestaba a los usuarios desde otro equipo con el teclado de la modelo desconectado, estableciendo vínculos emocionales para inducir a los clientes a enviar dinero. Tras generar más de cien mil dólares el primer mes, ampliaron la captación con mensajes masivos a jóvenes en Facebook, Instagram y aplicaciones de citas, eligiendo perfiles que mostraban vulnerabilidad o falta de recursos económicos.
En 2015, los hermanos dejaron Reino Unido y se establecieron en Rumanía. Esta mudanza coincidió con varias denuncias en Reino Unido contra Andrew, y con sus comentarios de que Europa del Este ofrecía un sistema judicial más favorable en casos de agresión sexual. Allí diversificaron sus inversiones en inmuebles y casinos, ubicando su base en una vivienda con puertas de seguridad, cámaras de vigilancia, cajas fuertes con dinero y relojes, cinturones de campeón y una foto de su padre.
La organización distribuía roles entre ambos. Andrew actuaba como la cara pública, responsable de captar y difundir contenido sobre disciplina y enriquecimiento económico, mezclado con discursos misóginos. Tristan gestionaba las finanzas, el patrimonio inmobiliario y la operación diaria. La visibilidad aumentó con Hustlers University, una plataforma de pago cuyos usuarios promovían vídeos para incrementar suscriptores gracias al marketing de afiliación, además de la War Room, una comunidad masculina con normas internas para relacionarse con mujeres y guiarlas hacia el trabajo sexual en línea. Actualmente, enfrentan el proceso judicial solicitado por las autoridades británicas.





