Ceuta ha vuelto a vivir una madrugada marcada por la tensión generada por la presencia de entre 8.000 y 11.000 personas migrantes que siguen recorriendo las barriadas de la ciudad o instaladas en montes y áreas costeras tras las grandes entradas a finales de julio.
Los incidentes y conflictos se han repetido en varios puntos del municipio, destacando especialmente la playa del Trampolín, convertida en una zona especialmente conflictiva donde miles de personas se alojan en refugios improvisados. Esta situación se desarrolla ante el malestar de los residentes, que manifiestan que se les ha «arrebatado» el verano al no poder acceder a las playas, parques infantiles o transitar por la ciudad con normalidad.
Saturación policial y suspensión de permisos
En las últimas horas nocturnas, una nueva pelea requirió la intervención urgente de la Policía Nacional para restaurar el orden y evitar situaciones más graves. Controlar la vía pública resulta cada vez más difícil debido a la magnitud del asentamiento callejero que mantiene la ciudad desde el 30 de julio.
Aunque el Gobierno central asegura que ha aumentado en un 30% la presencia de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, los agentes disponibles siguen siendo insuficientes para gestionar el alto número de incidentes. Este nivel de alerta ha llevado a la Guardia Civil a suspender de forma temporal los permisos y vacaciones de sus agentes asignados a Ceuta y Melilla debido al elevado riesgo de nuevos intentos masivos de entrada.
Aumenta la preocupación por ocupaciones y se solicita un Plan Estatal
Además de la alteración en la vida diaria, crece la preocupación en muchos vecinos ante el miedo de encontrar sus hogares ocupados tras regresar de vacaciones. Esta sensación de inseguridad se ha intensificado por la presencia continua de grupos en áreas residenciales y por los enfrentamientos que suceden con regularidad en la vía pública.
Frente a esta situación crítica, el presidente de Ceuta, Juan Vivas, ha solicitado nuevamente al Ejecutivo central la implementación de un plan estatal de emergencia para restablecer la normalidad y tomar medidas inmediatas que permitan atender a las miles de personas que permanecen en las calles de manera ordenada y con dignidad.
A casi dos semanas de las avalanchas migratorias, los habitantes de Ceuta reclaman respuestas rápidas a las autoridades para frenar el incremento de los altercados y recuperar la convivencia en la ciudad autónoma.



