El presidente ceutí reclama una respuesta europea más contundente ante Marruecos y acelerar los retornos, mientras el ministro defiende un mayor encaje de Ceuta y Melilla en la Unión Europea
Bruselas se ha convertido este martes en el escenario de un nuevo pulso político en torno a la crisis de Ceuta, con el presidente de la Ciudad, Juan Vivas, y el ministro de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación, José Manuel Albares, desplazándose a la capital comunitaria con agendas paralelas.
Ambos dirigentes coinciden en la necesidad de reforzar la respuesta europea ante la situación que atraviesa Ceuta, pero sus mensajes ponen el foco en cuestiones diferentes. Vivas reclama medidas inmediatas para recuperar la normalidad, mientras Albares centra sus reuniones en mejorar el encaje de Ceuta y Melilla dentro de las estructuras e instrumentos de la Unión Europea.
Vivas reclama respuestas y no solo reconocimiento europeo
El presidente de Ceuta ha trasladado a las instituciones comunitarias la situación que atraviesa la ciudad tras la entrada masiva de finales de julio.
Vivas ha reclamado una respuesta contundente de la Unión Europea frente a Marruecos, además de acelerar los retornos de quienes entraron en Ceuta y no tienen derecho a permanecer en territorio español.
El presidente ceutí sostiene que la ciudad no dispone de margen para prolongar indefinidamente la situación actual y ha advertido de que la presión social y asistencial continúa aumentando.
Un día antes de su viaje a Bruselas, Vivas afirmó que Ceuta «no tiene margen temporal para seguir aguantando» y defendió que la única alternativa pasa por devolver a Marruecos a quienes entraron durante los días 30 y 31 de julio, dentro del marco legal aplicable.
Albares plantea otra vía desde Bruselas
La agenda de Albares tiene un enfoque diferente.
El ministro mantiene reuniones con responsables comunitarios para avanzar en un mejor encaje de Ceuta y Melilla en los distintos instrumentos e instituciones de la Unión Europea.
Entre sus encuentros figuran el comisario de Asuntos de Interior y Migración, Magnus Brunner; la comisaria para el Mediterráneo, Dubravka Šuica; y la alta representante de la UE para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, Kaja Kallas.
El Ministerio de Exteriores también plantea reforzar la participación de Ceuta y Melilla en las instituciones europeas y abordar la gestión de la frontera exterior y la cooperación con los países de la Vecindad Sur.
Dos agendas, una misma crisis
La coincidencia temporal de ambos viajes resulta especialmente significativa.
Brunner mantiene reuniones tanto con Vivas como con Albares. El comisario europeo está trabajando con España para concretar el apoyo solicitado por el Gobierno, incluido el refuerzo de Frontex y la posible utilización de fondos de emergencia. Además, está prevista una misión de expertos comunitarios a Ceuta para evaluar sobre el terreno las necesidades existentes.
De esta manera, Bruselas escucha directamente dos discursos procedentes de España, aunque con prioridades distintas.
Vivas quiere que Europa conozca la dimensión de la crisis desde la perspectiva de una ciudad que, según denuncia, está soportando una presión extraordinaria.
Albares pretende aprovechar la crisis para avanzar en una mayor integración europea de Ceuta y Melilla.
El trasfondo: Marruecos y los retornos
La principal diferencia política se encuentra en el diagnóstico de la crisis.
Vivas insiste en atribuir a Marruecos un papel determinante en lo ocurrido y reclama que la Unión Europea adopte una posición más firme ante Rabat.
El Gobierno central, por su parte, está centrando buena parte de su estrategia en reforzar la cooperación europea, los mecanismos fronterizos y la capacidad de respuesta ante futuras crisis.
La cuestión de los retornos constituye otro de los puntos centrales. Vivas reclama que se acelere el proceso y que se concrete cuándo Ceuta podrá recuperar la normalidad, mientras que el Ejecutivo insiste en que los retornos deben realizarse de acuerdo con el marco legal y las garantías correspondientes.
Un mensaje de Ceuta frente a un mensaje de Estado
La jornada deja así una imagen políticamente significativa: Vivas y Albares coinciden en Bruselas, pero llegan con prioridades diferentes.
El presidente ceutí pretende convertir la situación de Ceuta en una cuestión prioritaria para las instituciones europeas y reclama respuestas concretas ante la presión migratoria.
El ministro busca, por su parte, que la crisis sirva para avanzar en la posición de Ceuta y Melilla dentro de la Unión Europea y reforzar la participación de ambas ciudades en los instrumentos comunitarios.
En medio queda una ciudad que continúa esperando soluciones. Mientras Bruselas estudia el refuerzo de Frontex y la asistencia europea, el Gobierno de Ceuta insiste en que cada día que pasa aumenta la presión sobre los servicios públicos y sobre la propia sociedad ceutí.


