En Túnez, la Armada de España y la Marina Real de Marruecos participan en un extenso ejercicio naval multinacional centrado en la seguridad en el mar, el rescate y la lucha contra actividades ilícitas en el Mediterráneo.
Las fuerzas armadas de ambos países forman parte de los ejercicios militares multinacionales ‘Phoenix Express 26’, que son unas maniobras navales significativas realizadas en el norte de África. En esta edición, el entrenamiento está organizado por las autoridades de defensa de Túnez y cuenta con la dirección operativa de la Sexta Flota de la Armada estadounidense. Participan alrededor de 400 militares, analistas de inteligencia y observadores tácticos de trece países con intereses estratégicos en la región mediterránea.
Entre los países participantes se encuentran potencias como Estados Unidos, Francia, Italia y Turquía, así como actores importantes del norte de África, incluyendo Egipto, Marruecos y Túnez. La cooperación conjunta de las unidades navales españolas y marroquíes en este ámbito multinacional es relevante para la seguridad en el Estrecho de Gibraltar y el Mar de Alborán, en el marco de compromisos bilaterales y multilaterales dirigidos a mejorar la interoperabilidad, el intercambio de información operativa en tiempo real y la neutralización de amenazas comunes en las rutas marítimas internacionales.
El programa de adiestramiento incluye simulacros avanzados de interceptación y revisión de embarcaciones sospechosas en alta mar, con operaciones enfocadas a frenar el tráfico ilegal de personas, contrabando y crimen organizado transfronterizo. Además, las tripulaciones practican procedimientos coordinados de búsqueda y rescate marítimo, la gestión de emergencias navales y el uso de tecnologías de última generación, con atención especial en el despliegue y manejo de vehículos de superficie no tripulados (drones marinos) para tareas de monitoreo costero.
El desarrollo continuo del ejercicio ‘Phoenix Express’ reafirma la función de la Sexta Flota estadounidense como un pilar fundamental para la estabilidad militar en el Mediterráneo. Para España y sus aliados atlánticos, participar regularmente en estas maniobras es esencial para mejorar las capacidades de respuesta rápida de las unidades navales y fluviales, garantizando una coordinación eficiente ante posibles crisis o situaciones de seguridad en la frontera sur europea.




